Bueno... arrazó Macri. Tiemblan las huestes progres de Capital. El docente-maestro-investigador se agranda por llegar a la segunda vuelta y al dolape le queda medio año de deprimente gestión en retirada (ojo que él se la buscó con su "estratégico" adelanto electoral).
¿Qué pasó? La campaña de Telerman fue mediocre. Se la pasó amagando entre el kirchnerismo y la archi-opositora Elisa Carrió, mientras basó su propuesta en sus refinados histrionismos y su portentosa pelada. Al lado de él, Filmus, el ministro apreciado hasta por los opositores, el docente-investigador-buen tipo, apoyado por el querido Aníbal Ibarra, fue calando bien en el electorado local. Pero hay más: es de pensar que algunos de los votos de Telerman, cansados de las peleas chicaneras entre los virginales representantes de la centro-izquierda, hayan sido tentados por la propuesta a-ideológica de Mauricio y Gabriela, su simpatiquísima y enternecedora compañera de fórmula.
En definitiva, Macri necesita un poco más para ganar: casi 5%. Guarda que no es fácil: todos los demás candidatos son de una rígida centro-izquierda, renuente a dejar pasar la fortuna del Mauricio y su pasado PRO-menemista. Pero un voto a Filmus es (y algunos, no todos, lo tienen en cuenta) un voto K. Y en un porcentaje minoritario, pero apreciable, del progresismo local, eso lo hace inaceptable (aunque por motivos muy diferentes). Un voto en blanco es un buen voto para Mauricio y Gabriela, puesto que al achicarse la base electoral, los porcentajes actuales se potencian. Es decir, Filmus necesitan que casi todos los que no votaron ni por él ni por Macri, ahora lo voten a él. Macri se conformaría con unos pocos votos de Telerman y unos cuantos más en blanco (mantiendo, claro está, la totalidad de sus votos en primera vuelta).
Pronóstico: Macri gana por una leve ventaja.
¿Qué nos espera hasta el 24? Filmus ya se comprometió a robarle a Macri parte de su avalancha electoral ("vamos a mostrarle a los que lo votaron que se equivocaron"). Alberto Fernández no fue menos frontal: "si revertimos tantas cosas malas, cómo no vamos a revertir esto". En definitiva, se viene una ofensiva brutal contra el pobre Mauricio, que no sabrá dónde meterce cuando le recuerden su inoportuno pasado. Pero no hay alternativa: la única expectativa de lograr una transferencia masiva de votos a Filmus es atemorizar a la población con el fantasma de los 90. Pero los 90 fueron hace 7 años y ciertas dicotomías comienzan a perder vigencia.
¿Qué pasó? La campaña de Telerman fue mediocre. Se la pasó amagando entre el kirchnerismo y la archi-opositora Elisa Carrió, mientras basó su propuesta en sus refinados histrionismos y su portentosa pelada. Al lado de él, Filmus, el ministro apreciado hasta por los opositores, el docente-investigador-buen tipo, apoyado por el querido Aníbal Ibarra, fue calando bien en el electorado local. Pero hay más: es de pensar que algunos de los votos de Telerman, cansados de las peleas chicaneras entre los virginales representantes de la centro-izquierda, hayan sido tentados por la propuesta a-ideológica de Mauricio y Gabriela, su simpatiquísima y enternecedora compañera de fórmula.
En definitiva, Macri necesita un poco más para ganar: casi 5%. Guarda que no es fácil: todos los demás candidatos son de una rígida centro-izquierda, renuente a dejar pasar la fortuna del Mauricio y su pasado PRO-menemista. Pero un voto a Filmus es (y algunos, no todos, lo tienen en cuenta) un voto K. Y en un porcentaje minoritario, pero apreciable, del progresismo local, eso lo hace inaceptable (aunque por motivos muy diferentes). Un voto en blanco es un buen voto para Mauricio y Gabriela, puesto que al achicarse la base electoral, los porcentajes actuales se potencian. Es decir, Filmus necesitan que casi todos los que no votaron ni por él ni por Macri, ahora lo voten a él. Macri se conformaría con unos pocos votos de Telerman y unos cuantos más en blanco (mantiendo, claro está, la totalidad de sus votos en primera vuelta).
Pronóstico: Macri gana por una leve ventaja.
¿Qué nos espera hasta el 24? Filmus ya se comprometió a robarle a Macri parte de su avalancha electoral ("vamos a mostrarle a los que lo votaron que se equivocaron"). Alberto Fernández no fue menos frontal: "si revertimos tantas cosas malas, cómo no vamos a revertir esto". En definitiva, se viene una ofensiva brutal contra el pobre Mauricio, que no sabrá dónde meterce cuando le recuerden su inoportuno pasado. Pero no hay alternativa: la única expectativa de lograr una transferencia masiva de votos a Filmus es atemorizar a la población con el fantasma de los 90. Pero los 90 fueron hace 7 años y ciertas dicotomías comienzan a perder vigencia.
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